La optimización de los procesos de aprendizaje

Al tomar consciencia de la necesidad de valorar la eficiencia y eficacia de los recursos de cualquier tipo,  nos exigimos desarrollar habilidades para seleccionar, en cada caso concreto, la variante óptima de estructuración del proceso de aprendizaje, que nos conduzca, por la vía más corta, a la solución efectiva y correcta de las tareas planteadas.

Por eso actualmente ha surgido la necesidad imperiosa de optimizar el proceso de aprendizaje.

El término “óptimo” significa “lo mejor”, desde el punto de vista de determinados criterios, en condiciones específicas. Pueden tomarse como criterios de lo óptimo, la efectividad y la eficacia.

En este caso, proponemos como optimización del proceso de aprendizaje a la selección de la mejor variante de estructuración del mismo, orientada hacia un fin que sugiere, en un tiempo determinado, la mayor efectividad posible para mejorar determinadas competencias de un grupo de profesionales.

Es necesario tener en cuenta que el término óptimo no es igual al término “ideal”. Cuando se habla de lo óptimo se destaca, obligatoriamente, que se trata de los mejores resultados posibles, no de forma general, sino en las condiciones concretas de una determinada empresa, o de un determinado grupo; o sea, se tiene en cuenta todo un conjunto de posibilidades con las que cuentan los formadores y los aprendices. Lo óptimo en unas condiciones no lo es en otras. Las búsquedas de las variantes óptimas deben combinarse simultáneamente, con los esfuerzos encaminados a mejorar las condiciones para el funcionamiento del proceso docente.

Por consiguiente, la optimización del proceso de aprendizaje no es una nueva forma o método de enseñanza, es un principio peculiar de la actividad de Agencia de Aprendizaje, una determinada metodología para dar solución a cualquier problema de aprendizaje, calculada especialmente para lograr un mayor número de resultados posibles, en las condiciones existentes y en un plazo determinado, en la medida de las posibilidades, en menos tiempo y con esfuerzos mínimos. Es decir, que la optimización guarda estrecha relación con la racionalización de los procesos de aprendizaje, y por eso contribuye tanto a mejorar en la práctica la solución de los problemas de la formación, como también a disminuir los recursos necesarios.

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